martes, 14 de abril de 2020
"Prontuario de Gabinete": Carlos STORNELLI
PRONTUARIO DE GABINETE
*Caricatura digital: Andrés Casciani (2020) / Texto: Eddy Whopper
Hoy: Carlos STORNELLI
Nombre completo: Carlos Ernesto STORNELLI
Fecha de nacimiento: 1º de febrero de 1960
HABÍA UNA VEZ un teniente coronel del ejército que se llamaba Atilio y que, como parte de un gobierno genocida, había sido interventor de Radio Belgrano. Esa radio era un lugar muy muy lindo, pero donde los señores genocidas ordenaron investigar a muchos muchos trabajadores, porque decían que eran comunistas y que no les gustaba la bandera y que en realidad se llamaba “Radio Belgrado”. Cuando llegó la democracia, después de que esos señores mataron a muuuuuchas personas, el Presidente se puso muy enojado. “Cómo”, dijo, frunciendo el ceño, “¿este teniente coronel Atilio Stornelli también facilitó el secuestro, tortura y asesinato de esas personas que leían mucho mucho pero no estaban de acuerdo con el capitalismo? ¡Mi orden es que lo jubilen, ya mismo, así se deja de hacer tanto daño! ¡Páguenle una parte del sueldo y que nunca más aparezca por acá!”
El señor Atilio, que lo único que quería era ser teniente coronel y también general, se quejó. “Yo no tengo nada que ver”, decía. “A mí me ordenaron y yo cumplí. ¡No soy culpable!” Bueno: el Presidente Alfonsín era muy bueno y lo reincorporó. Pero después vino un jefe del ejército que, como veía que estaban metiendo presos a todos y él mismo no quería ser juzgado, lo volvió a echar.
¡Oh, cómo se puso el teniente coronel Atilio! A los cuatro vientos y frente a la bandera argentina a la que le había dedicado tantos cadáveres, dijo: “Me vengaré”.
Y entonces llamó a su hijo, un joven que estudiaba mucho y que trabajaba en el Poder Judicial. “Quedate tranquilo, pa: yo voy a meter preso a ese señor del ejército que te echó. Y lucharé toda la vida para que las cosas sean como cuando vos eras empleado de los genocidas”.
Ese niño, que se llamaba Carlos Ernesto, estaba muy muy enamorado de una chica que se llamaba Claudia, cuyo papá era también militar y amigo de su papá. El papá de Claudia tenía un nombre muuuuy raro: se llamaba “Llamil”; pero, a pesar de que desde chico los compañeritos lo cargaban, logró ser un general tan bueno que los genocidas lo convocaron para matar trabajadores y sindicalistas, que molestaban a los señores de las empresas porque no querían ser sus esclavos. ¡Y Llamil lo hizo requetebién! Mató muuuuuchos, muchos; y resulta que por eso lo quisieron meter preso por una cosa que se llama “delitos de lesa humanidad”. Pero bueno, se murió y hoy está junto a su jefe que se llamaba Jorge Rafael Videla.
Así que Carlos Ernesto estaba muy muy enamorado y se casó con esa chica, que trabajaba con un abogado que se hacía pasar por peronista para ganar plata. Y como ese abogado, que se llamaba doctor Carlos Corach, conocía a muuuucha mucha gente, un día Carlos Ernesto Stornelli fue nombrado Fiscal ante los Juzgados de Menores y muy muy prontito el Senado aprobó su pliego y lo designaron Titular de la Fiscalía Federal en lo Criminal y Correccional Nº 4, que quedaba en un edificio de la calle Comodoro Py, donde siempre había jueces que hacían lo que querían los presidentes.
Resulta que Carlos Ernesto se empezó a hacer famoso por algunos trabajitos que tenía que hacer, como por ejemplo… ¡meter preso al presidente que lo había nombrado! Y bueno, lo acusaba de haber vendido armas a Ecuador y a un país muy lejano que se llama Croacia, donde también se había librado una ola de violencia genocida en la que se asesinó a mucha gente por ser de otra religión o de otra raza. Él se sintió bien, porque era como estar en casa, todos reunidos con un mismo objetivo. Pero ahora era al revés, porque había que condenar a la persona que había vendido las armas para matar a esa gente, o sea para hacer las cosas que le habían enseñado que estaba bien. Igual no importa: los jueces, que eran buenas personas, se dieron cuenta de que Carlitos no había logrado demostrar que esa gente era culpable, así que todo quedó en la nada y la gente que vendió las armas para que mataran a esas personas que tenían que morir para que el mundo sea mejor (como decía el papá de Carlos) quedó libre para siempre. ¡Hurra!
Y también, por aquellos tiempos, le hizo muchas muchas acusaciones al señor que había jubilado a su papá, que era Jefe del Ejército. Y le dijo a su papá que, paralelamente y para desgastarlo, organizara una movida para echarlo del Círculo Militar, así le iba minando la voluntad. ¡Carlos sabía mucho de eso, porque se lo había enseñado su papá! ¡Y su esposa también sabía mucho, porque su papá era más valiente y poderoso que el papá de Carlos! Así que le salió super bien y logró que el general que había echado a su papá estuviera varios meses preso.
Pero resulta que al Fiscal Stornelli no solamente le gustaba ser un fiscal que hacía lo que su papá le había enseñado. También AMABA el fútbol, y era re-hincha de Boca. Cada vez que ganaba Boca, decía: “¡Vamos, Boca!” Y entonces iba mucho a la cancha y mucho también al club, para que lo conocieran y algún día lo eligieran Jefe de Boca Juniors o algo parecido, y así ganar también mucha plata.
Así que, yendo y yendo y yendo al club, una vez conoció a un señor al que su papá le había regalado muchos millones de billones de trillones de pesos, de dólares y de oro que había conseguido haciendo ofertas que no se podían rechazar. Y ese señor, que se llamaba Mauricio, un día le dijo: “Carlos, yo tengo muchos enemigos en este club, porque la verdad yo no quiero que estén, porque son los únicos que no quieren que me quede para siempre. ¿No te gustaría venirte conmigo un par de horas por día, y hacer tareas de inteligencia para eliminar a mis rivales y meterlos presos por cosas que no hicieron, o simplemente para que se asusten y se vayan?”
Claro, era algo que Carlos había estado esperando toda su vida: ¡ser como su papá!. “¡Sí, Mauricio!”, le dijo, y así pasó a formar parte de la Comisión de Seguridad del Club Atlético Boca Juniors, un lugar donde había ficheros en los que estaban los números de teléfonos de mucha mucha gente, los nombres de sus familiares, los colegios a los que iban sus hijos, los horarios que tenían, muchas grabaciones de cosas que habían dicho por teléfono y tooooodas todas las equivocaciones que habían cometido en sus vidas.
Y encima… ¡no estaba solo! Carlitos se juntó allí con otros nenes que ayudaban al Presi Mauricio y que por eso ganaban resupermil mucha platotita: dos amigos suyos que se llamaban Fiscal Gerardo Pollicita y Fiscal Raúl Pleé. También había otro compañerito que se llamaba Juez Ariel Lijo y un nene más serio pero muy católico y ejecutivo que ahora vive en Mar del Plata y que se llama Guillermo Montenegro. Stornelli y sus amiguitos fueron como unos superhéroes que hicieron desaparecer a todos los que Mauricio les dijo, la mayoría de las veces simplemente insistiendo por teléfono a la madrugada o estacionando autos con gente de anteojos oscuros (¡igual que papá y mamá cuando salen a la calle!) a la salida los jardines de infantes o de los supermercados, para que se asustaran. ¡Ja!
¡Y les fue bien, porque gracias a eso, Boca salió campeón un montonazo de veces! Stornelli y el presidente Mauricio, que estaba muy muy contento y ya había dicho que el Tesorero iba a ser presidente porque él tenía que ser Jefe de la Ciudad, pero que Carlos era para siempre su hombre de confianza, se hicieron requete-amigos y Mauricio le regaló mucha mucha platutotota.
Pero desde hacía un tiempo, había gente que se llamaba Kirchner que no quería que Stornelli fuera tan feliz, y por eso decía que los genocidas tenían que ser juzgados de una vez y para siempre. Y también decía que tenían que ir presas las personas que no eran genocidas, pero que habían conseguido enormes fortunas ilegalmente, haciendo negocios con los genocidas, sin importarles que tiraran gente en un pozo o anestesiada desde un avión, con tal de ganar millones y millones. “¡Claro!”, se aterrorizó Stornelli, “ellos dicen que todo lo que hacía mi familia, la familia de mi esposa y todos los amigos de mi amigo Mauricio, y también Mauricio, estuvo mal, y que tienen que pudrirse en la cárcel… ¡pero mi papá me enseñó que lo que ellos hicieron estaba bien! Cómo: ¿tengo que ser condenado por amar a la patria y por amarme a mí mismo y a mi familia, al punto de acumular decenas, centenas y hasta miles de millones de dólares para que todos estemos bien? ¿Ir preso por ser exitoso? ¡No lo voy a permitir, sea como sea!”
Así que consiguió que, haciéndose el camuflado, un amigo de los Kirchner se lo llevara a un lugar que se llama Provincia de Buenos Aires y lo nombrara Ministro de Seguridad. Y encima el Jefe de los Fiscales le había dicho: “Carlos Stornelli, tendrás licencia sin goce de haberes; pero cuando termines tu misión, deberás volver. Eso sí: puedes quedarte en Boca Juniors todo lo que quieras”, razón por la cual Stornelli arregló con el Tesorero y nuevo presidente quedarse en la Comisión Directiva y hacer negocios para Mauricio, que ya con su ayuda y la de sus amigos superhéroes había llegado a ser el Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, como se lo merecía por trabajar de sol a sol para eso.
Pero bah; en realidad los únicos lugares donde Carlitos quería hacer las cosas bien eran su casa y la cancha de Boca. Allí, Mauricio le había prometido que, cuando él fuera presidente, todos iban a ser muy muy millonarios con su protección, como había aprendido cuando era chiquito de los amigos de su papá Franco que habían venido desde Sicilia y hablaban súper raro, igual que Mauricio, pero re-distinto.
Así que, como Ministro de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, hizo todo mal a propósito, para que su verdadero jefe Mauricio pudiera ir ubicándose, mientras el gobernador quedaba re-mal. Entonces, por ejemplo, tardó 24 días en encontrar a toda una familia que se había perdido, pero que en realidad se había accidentado, y el auto y toooooodos los cadáveres estaban al costado de la ruta, entre unos pastizales que él juró haber revisado y revisado y revisado.
¿Saben quién era su secretaria en el Ministerio? ¿No? Bueno, vieron que en las hinchadas de los clubes hay unos señores que gritan y también se pelean con otros de otro club; y que también les dicen cosas feas a los directivos para que les regalen entradas y entonces salen a venderlas y se quedan con la plata; y que también se juntan con personas que venden cositas para fumar, tomar e inyectarse; y que también a veces matan gente. Sí, se llaman “barras bravas”, o “barrabravas” y siempre quieren que el club salga re-campeón. Bueno, el jefe de los barrabravas de Boca se llamaba Rafael Di Zeo y estaba preso, porque había hecho muchas cosas feas; pero era amigo de Mauricio y entonces Mauricio le pidió a Carlitos que le diera un trabajo a su esposa Soledad, que se había quedado sola. Con un montón de plata, pero sola. Así que Carlitos se llevó de secretaria a la esposa del barrabrava de Boca Rafael Di Zeo, detenido en una unidad penitenciaria. Esto le permitió tener una comunicación con ese sector de la delincuencia, que usaría durante su ministerio y mucho después también. Pero al gobernador le dijo que “no se andaba fijando con quiénes estaban casados sus empleados” y que, aunque hacía mucho que estaba en Boca, no conocía personalmente al señor que estaba en la cárcel.
También pasó que la policía mató a un chico que se llamaba Arruga porque lo consideraba un “negro de mierda” y durante su ministerio nunca lo encontraron. Y eso que Stornelli hizo como que buscó y buscó, y también se puso muy nervioso con todos, porque él estaba haciendo las cosas mal a propósito, para que los Kirchner también se fueran para siempre. ¿Saben dónde estaba ese chico, al final? ¿No? ¡En el Cementerio de la Chacarita, re-lejos, en una tumba que decía “NN”! Y claro, ¡cómo lo iba a encontrar Stornelli, si estaba en otro lado! Se le re-escapó. Y encima lo encontraron cinco años después, pero bueno, ya era muy tarde, y además ya más o menos para entonces se sabía que los Kirchner no iban a estar más, tampoco. Lo decía la televisión y sobre todo un señor gordo como él, pero con trajes más re-graciosos.
Y bueno, Carlitos también modificó toda la estructura de la policía para que todo fuera peor y, además, hizo que las personas que querían robar, robaran casi sin problemas, así el gobernador perdía poder. Por eso le pidieron la renuncia, y Carlos volvió a ser Fiscal y directivo de Boca, el club más campeonazo de todos los campeones de universo mundo galaxia.
Y ahora sí. Su jefe Mauricio ya había decidido que iba a ir con todo contra la presidenta Cristina Fernández, porque se había muerto su marido y la consideraba una mujer “sola”, que por eso estaría mucho más débil. ¿Y para qué iba a ir con todo? Para ser él el presidente de la Nación.
Entonces Mauricio lo llamó a Carlitos Stornelli y le dijo: “Carlitos, te quiero a mi lado igual igual que cuando trabajabas para mí en Boca. Pero ahora no vas a tener que averiguar nada, yo te voy a presentar algunos amiguitos que están escribiendo cosas para otros nenes como vos, y vos como si fuera una película tenés que actuar. ¡Somos un montón y todos queremos jugar! Cuando yo sea presidente, te voy a pagar dándote más y más plata, oro y brillantes”.
Carlitos dijo “Sí, Mauricio”, y Mauricio le dio un adelanto. Así que unos alcahuetes le entregaron un teléfono celular a prueba de espías y desde la Embajada de Estados Unidos, desde el Grupo Clarín y desde los amigos del papá Franco le iban llegando cositas para hacer.
“Mirate el programa de Jorge Lanata, decile a tu secretaria que lo desgrabe y presentá eso como denuncia”, le decían. Entonces Carlitos, que tenía muchas ganas de ser general como su papá no pudo y también de tener mucha mucha más plata –y además no quería que metieran preso a su suegro, a su papá y a todos los parientes y amigos de Mauricio- al día siguiente acusaba a la presidenta y a sus hijos de cosas que Lanata decía. Y es más, lo decía así: “Tal como dijo el programa de Canal 13, o de Telefé, o cualquier otro, la Presidenta de la Nación tal cosa”.
Como Mauricio era muy rico y muy muy amigo del dueño del mayor grupo de medios de comunicación de Latinoamérica (que también estaba enojado con la Presidenta Cristina porque no le dejaba ganar más plata), todos los días salían por la radio, por la televisión, por los diarios, por las redes sociales y por grupos de Whatsapp cositas que supuestamente había hecho Cristina, o su hijo, o su hija, o sus empleados, o los funcionarios de su gobierno. Y como las personas que contaban esas cosas eran especialistas en comunicación y además eran pagadas por el poder real, mucha gente realmente creyó que lo que decían era verdad. Bah, casi todos creyeron eso, porque salía con muchos colores en la tele y con muchas palabras lindas en la radio.
Entonces, los vecinos honestos (que así les gustaba que los llamaran) salían a la calle con dibujos de Cristina Fernández colgada de una horca, o disfrazados de billetes, o pidiendo que la maten; y siempre culpándola de cosas que Carlitos había dicho que hizo.
Y así, por ejemplo, Stornelli dijo que Cristina Fernández tenía hoteles en la Patagonia; pero que esos hoteles estaban cerrados y que un contador mentiroso decía que estaban llenos, para que la plata que entraba se hiciera pasar como que era plata legal, pero en realidad eran coimas que quizás hasta estuvieran enterradas igual que los tesoros de los piratas. Y como ésas, muchas otras acusaciones.
¡La gente se puso furiosa! ¡Porque la gente, que eran papis y mamis como nuestros papis y mamis, decía que todo eso se pagaba con plata de su bolsillo, igual que los embarazos de las “negras de mierda” y las computadoras de los “villeros”! ¿De dónde sacaba Cristina la plata para comprarse esas carteras, esos vestidos, para hacerse esos peinados y comprarse esos zapatos, mientras que ellos tenían que trabajar de sol a sol para poder ahorrar 5.000 dólares por mes sin dejar de pagar –rompiéndose el lomo- el asado de todos los fines de semana, la calefacción, la conexión a Internet, un televisor por cada habitación, la luz, el agua, el gas, dos o tres tarjetas de crédito y hasta más de un auto, para poder irse de vacaciones a Punta del Este y darle a elegir a la hija entre “Fiesta de 15” o “Viaje a Disney”?
La gente quería matar a Cristina y a sus hijos, a sus funcionarios y a todos los que la apoyaban. Y Stornelli no decía nada acerca de eso, pero sí decía que Cristina tenía que ir presa; y entonces la gente se enfervorizaba más y más, y la quería insultar, escupir y asesinar para siempre. A Stornelli eso no le parecía mal, porque desde chiquito había aprendido que la Justicia es un valor relativo y que no era ningún pecado exterminar a unos cuantos para que otros estuvieran mejor.
Y además, a Carlitos se le había muerto un amiguito de otra fiscalía, que se había gastado la plata que le habían dado para investigar y que por las presiones de dos amiguitas de Mauricio por un lado, las exigencias del Gobierno argentino por otro, los pedidos de explicaciones del gobierno iraní por el otro y por muchas cosas que le decían desde Estados Unidos, se suicidó en el baño de su casa reventándose la cabeza de un tiro. Pero Mauricio le dijo que a él le habían dicho “de arriba” que él tenía que decir que a su amiguito lo había mandado a matar Cristina. Y que organizara una marcha en la que la Justicia saliera a reclamar Justicia.
¡Cómo los apoyó la gente! Stornelli era una carta de éxito para Mauricio y para sus jefes.
Por toda esa furia furiosa de las mamis (que la odiaban a la presidenta Cristina por lo que decía la tele) y los papis (que no veían mal que se muriera de cualquier cosa y se habían dado cuenta de que Cristina era mucho más requetelinda y súper más inteligente que sus propias esposas), esas mamis y esos papis votaron mayoritariamente a… ¡Mauricio, el amigui de Carlitos! Y Mauricio fue presidente.
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Bueno, ¿cómo siguió la historia?
La gente le decía a Carlitos: “¡Carlitos, Carlitos, sos un Fiscal bueno y honesto! ¡Mis hijos y mi mascota confían en vos! ¡Queremos ver presa a Cristina, que quería meter preso a tu papá y a tu suegro por haber matado a cuatro sabandijas, porque ella es una alimaña mala de todo malísima! ¡Estamos con vos! ¡Somos igual de honestos!”
Entonces, Carlitos se afanaba en que Cristina fuera presa, y también iba a los programas de radio y televisión y contaba cómo iba a hacer para que Cristina, sus hijos, todos, fueran presos y debolbiedan lo que ze dobadon.
Es más: un día descubrió que un funcionario de Cristina tenía un chofer que anotaba todos los días lo que le mandaban a robar. El chofer era muy muy honesto, igual que las mamis de dos soles, y lo único que quería era justicia, nada más. Entonces, por ejemplo, en cuadernos “Gloria” que nuestros hijos usaban en los colegios, dijo que escribió día por día quién le daba plata de “coimas” y a quién se la entregaba, que era un intermediario que se la llevaba a los Kirchner y los Kirchner ze quedaban con pdata de nuestdo bodsillo.
Una vez alguien dijo que la tapa de uno de los cuadernos que habían sido publicados en todos los diarios era de un modelo de “Gloria” que había salido a la venta en 2012, pero que contenía cosas escritas en el año 2009. ¡Y era verdad! ¡Ese cuaderno estaba escrito desde el futuro! Así que al chofer le dio mucho mucho miedo de que se dieran cuenta de que él era un Hombre del Hiperespacio que viajaba por el tiempo: le sacó fotocopias a todos y quemó en una parrilla los originales. Pero antes, alguien fue a lo de un escribano amigo y certificó esas fotocopias. ¡A todos los papis y mamis les dio miedo de que Cristina mandara a matar al pobre chofer! ¡Había hecho muy bien en sacar esas fotocopias, para salvar su vida!
La causa se hizo re-famosa y los papis y mamis se aprestaban a votar otra vez a Mauricio para que siga siendo el Presi. Pero entonces pasó algo horrible. Un señor le entregó un montón de papeles a un periodista y le pidió que publicara en su diario algo tremendo. Le dijo: “Señor periodista: vio que en ese juicio que están haciendo con las fotocopias de los cuadernos buscan a muchos empresarios porque dicen que esos empresarios les pagaron “coimas” a Cristina Fernández. Mire, es todo mentira. A mí me llamó un día un abogado que se llama Marcelo D’Alessio y me dijo que si no le daba cientos de miles de dólares, me iban a imputar en esa causa”.
“¿Qué?” dijo el periodista. “¿Usted no será un golpista, como los que hacen paro? ¿Está seguro de lo que me está diciendo?”
“Así como lo oye” le aseguró el empresario. “Es más, en este momento le hablo desde Estados Unidos, adonde vine a refugiarme porque tengo miedo de que me maten. Marcelo D’Alessio me dijo que era muy amigo del fiscal Carlitos Stornelli, y que a la vez él era amiguísimo del juez Claudio Bonadío. Que si pagaba esa millonada y decía que le había entregado coimas a Cristina, podía quedar como “arrepentido” y me volvía a mi casa. Pero que si no pagaba, que me preparara para que me violaran en la cárcel. Y yo antes de ir a la cárcel me mato, señor. Y en mi situación hay muchísimos otros: Stornelli se está haciendo un negocio tremendo amenazando gente junto con el juez Bonadío y este abogado. Por favor ayúdeme”.
El periodista, muy asombrado, publicó esa nota en su diario. Al día siguiente, todos los papis y mamis de dos soles dijeron que eso era mentira, porque el presidente Mauricio jamás mandaría ni permitiría hacer algo así. Y además, el periodista era amigo de las personas a las que el papá de Carlitos y su suegro secuestraban, torturaban y mataban. No era “creíble”.
La denuncia fue atendida por un juez realmente honesto, al que por eso quisieron quitarle el expediente. Él se negó, y entonces le quisieron hacer una cosa fea que se llama juicio político: todas las mascotas de nuestros papis estaban de acuerdo con que lo sacaran.
El juez honesto, que se llamaba Alejo como muchos de los chicos de su edad, le dijo a Stornelli que fuera hasta su juzgado y que dijera si era verdad lo que decía este señor que se había refugiado en Estados Unidos. Pero Carlitos no quiso ir nunca, mientras Mauricio y todos los papis y mamis de dos soles marchaban por la República y se emocionaban besándose y mostrando a las cámaras a sus bebés cagados encima. Recién en noviembre de 2019, casi 10 meses después, Carlitos compareció ante el juez y apenas dijo algunas cosas sin importancia, aunque estuvo mucho tiempo hablando.
Desde diciembre de 2019, Carlos Ernesto Stornelli, el Fiscal de las Familias Honestas, está procesado. Se le imputan hechos relacionados con los delitos de asociación ilícita agravada, extorsión agravada y espionaje ilegal; se le reprocha haber realizado filmaciones ilegales con cámaras ocultas a sus extorsionados, haber llevado a cabo investigaciones y acciones de inteligencia fuera de la ley, haber intimidado a imputados y a sus abogados para obtener declaraciones falsas y haber utilizado para todo ello la intermediación de Marcelo D’Alessio, a quien, además de todos esos delitos, se le endilga el de usurpación de títulos, pues –a sabiendas de Stornelli- tampoco era abogado, como luego se descubrió.
El macrismo, mientras prepara su regreso a través de los mismos medios de sugestión colectiva y diseminación de falsedades, lawfare, ataques en las redes, sobornos y compra de comunicadores, ha inoculado a sus seguidores la idea de que Stornelli es “perseguido por el kirchnerismo” y que en nombre de la República no debe permitirse su juzgamiento.
Nuestros papis y mamis y todas las mascotas del mundo estarán alineados con la Energía Quántica del Universo para que Carlitos no vaya preso.
¿Que qué es la Energía Quántica del Universo? No: esta historia ha sido muy larga y ya hay que ir a dormir.
Otro día contaremos ese cuento.
*Galería y textos completos: https://prontuariodegabinete.blogspot.com/
sábado, 11 de abril de 2020
"Prontuario de Gabinete": Alfredo CASERO
PRONTUARIO DE GABINETE
*Caricatura digital: Andrés Casciani (2020) / Texto: Eddy Whopper
Sección: "Partícipes Necesarios"
Hoy: Alfredo CASERO
De tu talento inscripto en abundancia
La baja audiencia, entronizada en culto,
Recuperaste luego en el insulto
Afín a su mediocre intolerancia.
Tu histórica incoherencia fue timón
De la grey que te había abandonado
Y arremetió su juicio trastornado
En esquizoide lid contra Perón.
Cuando las arcas fueron escaseando,
Frente a los necios que pedían pan
Ideaste la metáfora del flan
Y el propio pan te fuiste asegurando:
En onerosa empresa caradura
Le vendiste al macrismo tu locura.
*Galería y textos completos: https://prontuariodegabinete.blogspot.com/
jueves, 9 de abril de 2020
"Piñón Fijo"
"Tiene que venir un virus para enseñarnos a tener empatía con el otro, que el "sálvese quien pueda" tiene patas cortas".
(Piñón Fijo)
* Caricatura por Andrés Casciani
- Lápices, collage y acrílico sobre papel - 21 x 29 cms (2020)
andrescasciani.com
Etiquetas:
artistas,
bocetos y hojas sueltas,
cine y televisión,
Derechos Humanos,
humoristas,
política
miércoles, 8 de abril de 2020
"Prontuario de Gabinete": Héctor MAGNETTO
PRONTUARIO DE GABINETE
*Caricatura digital: Andrés Casciani (2020) / Texto: Eddy Whopper
Hoy: Héctor MAGNETTO
Nombre completo: Héctor Horacio MAGNETTO
Fecha de nacimiento: 9 de julio de 1944
Cuando Roberto Noble murió en 1969, el diario Clarín que había fundado quedó en manos de su esposa ilegal, Ernestina Laura Herrera. Por aquellos años no existía la figura del divorcio vincular: Noble estaba casado y divorciado en México. El matrimonio era válido en Argentina; pero el divorcio, no. La herencia fue discutida durante años por su única hija y por su esposa, a quienes correspondía la totalidad de los bienes de Roberto; pero los jueces argentinos consideraron “inexistente” el vínculo y todo quedó en manos de Ernestina, casada en 1967 con el difunto Noble según un Acta que declara que ambos contrayentes eran “solteros”.
Quien había influido en esta decisión judicial era Héctor Horacio Magnetto, un advenedizo que en 1972, con el periódico en recta descendente, llegó recomendado por el desarrollista Rogelio Julio Frigerio para colaborar en la dirección e, inmediatamente, ganó el favor de la también advenediza Ernestina. Mientras Rogelio pretendía hacer crecer el frondizismo antiperonista que había sido derrocado 10 años antes a través de la manipulación de la opinión pública, Magnetto –por entonces, un joven de 27 años que comulgaba los ideales desarrollistas- vio en el espacio huérfano y en los favores de la viuda una plataforma ilimitada de proyección personal.
La historia de Héctor Magnetto es extremadamente compleja y oscura: no se podrán incluir aquí todos sus pormenores, porque la mayoría se encuentra oculta en la destrucción de pruebas y en la omertá. Cuenta, desde su vida adulta, con al menos uno o más quiebres a la ley por día, una o más intimidaciones, uno o más crímenes, uno o más negociados. Su extraordinaria capacidad, su desencajada ambición y su padeciente carencia psicopática de escrúpulos lo han llevado a convertirse en un aliado incondicional del poder real, del cual él también forma parte.
Todo lo turbio, criminal e impuro que imaginar se pueda ha pasado por la decisión del Hombre de Clarín: desde alianzas con el orden de facto hasta la diseminación masiva de mentiras dañosas; desde la comisión y ocultación de delitos hasta la compra y venta de impunidad; desde la digitación de jueces y fiscales hasta el arreglo negocial del desorden institucional argentino y latinoamericano; desde la generación de monopolios contra legem hasta la encomienda de tortura y el asesinato; desde la exhibición de paraísos hasta el amontonamiento clandestino de cadáveres.
Rápidamente, desde su llegada, Magnetto generó el fortalecimiento financiero de Clarín. Comenzó, para ello, estableciendo líneas de acercamiento con una clase media respecto de la cual había advertido su estado de molicie intelectual. Muy pronto, bajo su gestión, Clarín abandonó el estilo solemne y culturoso de La Nación –que marcaba desde hacía un siglo la marcha discursiva del periodismo local- y se afanó en establecer un vínculo de conexión con las imperfecciones de aquellos sectores medios, asalariados o pequeños cuentapropistas que reconocían ya una tercera o cuarta generación de inmigración semialfabetizada.
El periódico, a partir de su llegada, se inclinó a reflejar las necesidades de comprensión de una enorme caterva que, incluso habiendo abrevado con mayor o menor frecuencia y dedicación en la universidad de masas, quería “leer fácil”. Siguiendo esta impronta, Clarín adoptó elementos que esas clases medias venían cultivando en homenaje a la desvirtud, como la tendencia a la simplificación perversa, la vulgarización de los argumentos de autoridad, la variedad inconexa, la interpretación vecinal de los acontecimientos políticos y la tendencia brutal a la conclusión fundada en la exclusión voluntaria del contexto o del conocimiento, entre muchos otros tópicos de degeneración. Confirió, además, una importancia desmedida a los deportes y en especial al fútbol, que años después se materializaría en la concreción del negociado de su transmisión.
Magnetto inició así un exitosísimo proceso de pauperización intelectual, que reemplazó a los obstáculos institucionales en la admisión del mediopelo en estamentos educativos o de poder, y que generó una obturación de posibilidades de pensamiento que, con el correr de las décadas y el avance de la empresa sobre otros soportes de comunicación, logró condicionar culturalmente la vida y aun las estructuras psíquicas de la abrumadora mayoría de los integrantes de las clases medias y medias-bajas de todo el país. Los avisos clasificados de Clarín, por caso, resumieron durante décadas las apetencias y el afán por el mercadeo mediocrizante de todo un pastiche ecuménico que continuaba bajando de los barcos, y que era tomado por el enorme Magnetto a su favor, como se encauzaría la torpeza desordenada de una vacada por la manga del sacrificio. Las ediciones dominicales –en las que primaban la política sencilla, las propagandas de ofertas en supermercados, los pasatiempos de esfuerzo medio y las guías de cine y televisión- llegaron a superar el millón de ejemplares.
Al menester de la expansión física de la empresa, era necesario el aseguramiento de la dotación permanente de papel. Así Magnetto, a poco de iniciarse la dictadura, acodó el periódico con los propósitos de la Junta Militar, que –también gracias a los manejos del diario- había sido bien recibida por aquellos sectores que constituían el horizonte de manipulación de Clarín.
A cambio de apoyo periodístico, Magnetto pautó con los genocidas el reparto oligopólico de la única empresa productora de pulpa en el país. Para conseguir ese fin, su diario –en complicidad con La Nación y los medios televisivos- vinculó a la familia Graiver –accionista mayoritaria de PAPEL PRENSA S.A.- con la organización Montoneros. Varios de sus miembros fueron instados por las autoridades de facto a vender el paquete accionario; ante la negativa, todos ellos –y muchas otras personas del entorno, como Jacobo Timerman y Lidia Papaleo- fueron detenidos por el Estado terrorista, desaparecidos, torturados y algunos de ellos, asesinados o muertos por incapacidad de tolerar los padecimientos. En cautiverio, fueron obligados a firmar la venta de las acciones. En septiembre de 1978, las autoridades de Clarín –con la dupla Magnetto-Herrera de Noble en primer plano- y de La Nación –encabezados por miembros de la familia Mitre- inauguraron la nueva planta de Papel Prensa, con la presencia de personal militar y la participación del entonces presidente y autor de innumerables delitos de lesa humanidad Jorge Rafael Videla.
Recuperada la democracia en 1983, Magnetto –por entonces, de 39 años- se propuso un largo derrotero: la primera etapa culminaría en 1999 con la formación del Grupo Clarín, uno de cuyos socios iniciales fue la firma inversionista multinacional Goldman Sachs, con sede en Nueva York e influencia central en la política económica mundial.
No obstante que la ley impedía el otorgamiento de licencias de radiodifusión a quienes fueren propietarios o socios de otras empresas de comunicación, Magnetto centró sus energías en la expansión. Con este propósito, envió negociantes a la Casa Rosada; pero el presidente Raúl Alfonsín se negó a modificar la Ley de Radiodifusión vigente y a establecer excepciones. Como resultado, Clarín efectuó una nueva tarea de manipulación periodística tendiente a desacreditar la política y la figura del mandatario radical. Esta acción, coordinada con la de otros empresarios de medios, generó una vorágine de deshonra, calumnia y desconfianza tal que todo el arco empresarial y el mundo financiero terminaron por rebelarse al orden institucional. Alfonsín debió adelantar las elecciones de 1989 y entregar el poder al presidente electo varios meses antes de lo dispuesto por la Constitución Nacional.
El mandatario entrante derogó la normativa que impedía a Magnetto hacerse del abanico comunicacional vernáculo y, ahora sí, el cartel empresario explotó. Artear S.A. ocupó el Canal 13 de televisión y se proyectó hacia la producción de contenidos para TV, cine, radio y teatro. Clarín obtuvo licencia para explotar Radio Mitre, emisora que velozmente destronó a Radio Rivadavia en la preferencia de los oyentes y se ubicó a enorme distancia de la segunda más oída. A través de la comercialización de la operadora de cable Multicanal, Clarín llegó con los años a ser dueño no sólo de Cablevisión –hasta el momento, la empresa con más abonados- sino, además, de decenas de transmisoras diseminadas por todo el país, frente a las cuales los pequeños y medianos emprendimientos no podían competir. A la vez, por intermedio de la empresa Prima S.A., pasó a ofrecer servicios de Internet y a competir fuertemente en ese ramo con las oligopólicas Telefónica de España y Telecom.
En 1999, año en que finalmente se constituyó el Grupo Clarín –del que Héctor Magnetto es titular formal en casi un 30 %- el ya monstruo mediático fogoneó la candidatura de Fernando De la Rúa, presidente al que contribuyó dos años después a derrocar, principalmente por negarse a concederle licencias de explotación telefónica. La participación del Grupo en la plaza especulativa, a esa altura, tenía influencia central en la determinación de las decisiones financieras y enorme gravitación en el mercado de capitales. Magnetto había logrado, a comienzos del milenio, la debilitación de la política como instrumento de gobierno y su reemplazo por la intimidación empresarial.
Mientras tanto, el discurso clarinesco continuaba la misión de chabacanización y vulgarización de una clase media cuya recuperación intelectual resultaba, incluso, clínicamente imposible. Habiendo estimulado la adopción de la superficialidad como una de las formas de la sabiduría y la postulación de la puesta en valor de un presente como verdadera y única filosofía de vida, durante los años posteriores a la debacle del 2001 procuró que esa misma clase media que había contribuido a deteriorar quedara totalmente neutralizada, a través de la generación de contenidos cada vez más coloquiales, insulsos, charlatanes y aun fácil y deliberadamente místicos o emotivos. El público, taladrado sin tregua desde el multifronte Grupo, quedó voluntaria e irremediablemente expuesto a su poder deformante, y hasta el presente es presa consensuada de su voracidad.
Clarín propició en 2003 la postulación de Néstor Kirchner alentada por el presidente provisional Eduardo Duhalde, y concedió una pax de casi cuatro años, a la espera de la reconstitución del mercado, luego de la caída económica y política más profunda de la biografía nacional.
Esta distensión cesó poco antes de finalizado el mandato. Las políticas nacionales y populares llevadas a cabo por el kirchnerismo se daban de bruces contra las aspiraciones abarcativas de Magnetto, quien ya era, además, vocero informal del Departamento de Estado norteamericano y miembro influyente o interlocutor atendible en todas las grandes asociaciones de medios de prensa del mundo.
La política de los Kirchner se propuso desarmar el entramado empresarial de índole monopólica que había tejido el delfín de la señora de Noble, como parte de la revalorización de la política al fin de satisfacer necesidades colectivas, y de la diversificación del mercado en un ámbito de libre competencia. Este propósito derivó en el dictado de una Ley Nacional de Medios Audiovisuales que, entre otras cosas, obligaba a los “multimedios” a desprenderse de las acciones de empresas en aras de la pluralidad de voces y a de la apertura del mercado.
Esto resultó intolerable para el magnate, quien, con el apoyo de la embajada de EE. UU. inició hacia el año 2012 una campaña de calumnias, falsedades, engaños, injurias y anulación de criterios enorme, contaminante, desvirtuosa y perjudicial para la cohesión social que hasta el momento no registraba antecedentes.
Desde un lugar de precisa selección de contenidos y de comunicadores, Magnetto se propuso, con enorme suceso, erosionar la imagen pública de la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner y de su entorno. Lo logró, a niveles que no sólo superaron las operaciones efectuadas durante los mandatos de Alfonsín y De la Rúa; sino que, además, generaron el fenómeno de sugestión colectiva más eficaz de la historia comunicacional argentina, y quizás uno de los más masivos e importantes del mundo.
Sabedor de los defectos inmanentes de una clase media que por aquellos días había sido rescatada de la miseria gracias a las políticas kirchneristas y que gozaba de una salud económica de privilegio, Magnetto entendió que para el logro de sus fines debía exaltar el agobiante abanico de antivalores que conformaba la estructura de ese sector mayoritario, y que, en gran parte, él mismo había contribuido a florecer y desarrollar.
Llevado por este objetivo, contrató a los mejores y más inescrupulosos comunicadores y redactores, recibió el asesoramiento y la participación de los más certeros especialistas en mercadotecnia, publicidad y aun en otras disciplinas como la sociología, la psiquiatría y la neurociencia; tomó principios que habían sido desarrollados durante los años 1920 y 1930 para instalar y naturalizar el nazismo, el fascismo, el falangismo y el stalinismo; recogió las experiencias estadísticas derivadas de la acción de propaganda implementada por la "Revolución Libertadora" que había derrocado a Juan Domingo Perón en 1995 y, finalmente, instruyó a sus ejecutores para derribar todo concepto incorporado al sentido común y aun toda lógica racional, debiendo utilizar para ello una batería de estimulaciones emocionales de reconocido resultado en experimentos sociales e incluso militares acaecidos en el pasado.
Estos trabajos desembocaron en una rotunda victoria sobre las formas de pensar de un sector que, aunque moralmente degradado desde antaño, fue tan duramente sometido a deformaciones intelectivas y desarticulaciones psíquicas, pudo fácilmente domesticarse y aun hoy continúa siendo pasto para el rumio del poder real.
En efecto: la excitación de la pobreza espiritual de los habitantes en general -y de las clases medias en particular- fueron tales que, sin ninguna prueba racional, más de la mitad de la población llegó a convencerse de que el progreso del país experimentado desde el año 2001 –en el que Argentina había llegado a estar entre los países más pobres del mundo- se había logrado a costa del robo “a todos nosotros” de cientos de miles de millones de dólares; de que la tendencia a la delincuencia tradicional era tal y el volumen de dinero del desfalco tan grande, que la presidenta había ordenado enterrarlo en la intemperie patagónica; de que la soberbia de Cristina Fernández llegaba al punto de que los empleados de la Casa Rosada tenían prohibido mirarla a los ojos; de que el Papa Francisco era comunista y que había sido nombrado gracias a las gestiones de un kirchnerismo internacional que operaba en Cuba, en El Vaticano, en Venezuela y en Irán; de que en las casas particulares de los Kirchner había bóvedas especialmente instaladas para también guardar parte del dinero robado, y tanto Néstor como Cristina gozaban mirando las pilas de billetes; de que Cristina Fernández sufría trastorno bipolar y también una deformación psíquica denominada “Síndrome de Hubris”, consistente en un apego mórbido por el poder; de que su hija de 12 años integraba con ella varias asociaciones ilícitas; de que su hijo adulto ejercía la vagancia jugando a la Play Station, mantenido por el Estado; de que Cristina Fernández había firmado un pacto con Irán para conferir impunidad a los terroristas que intervinieron en las voladuras de la AMIA y de la Embajada de Israel ocurridas veinte años antes; de que los satélites ARSAT I y ARSAT II habían sido enviados a la estratósfera no para cumplir funciones de comunicación, sino para esconder en su estructura parte del dinero robado (algunos, incluso, hasta se han convencido de que en los satélites hay cheques); de que compraba carteras y vestidos millonarios con dinero de los impuestos; de que flirteaba con Vladimir Putin con el fin de articular una alianza con Venezuela, Cuba y tal vez China para instaurar el socialismo o el comunismo en el país; de que los principios de solidaridad social de su gobierno eran en verdad excusas para que, con la plata de todos, se mantuvieran vagos que la votaban; de que le pagaba subsidios a las prostitutas de los obreros y a los presos; de que retribuía a “los negros” con choripanes para que concurrieran a apoyarla a Plaza de Mayo o donde fuere; de que cobraba coimas para conceder permisos de obra pública y por ello digitaba las licitaciones; de que era socia de un contratista venal llamado Lázaro Báez, primer eslabón de una cadena de delincuencial que finalizaba en dinero depositado en las Islas Seychelles, bautizada “La Ruta del Dinero K”; de que regalaba dinero del Estado a personas afines –como Milagro Sala- para que a su vez ellas también lo repartieran según códigos criminales; de que, igual que en Venezuela, en Argentina pronto faltaría el papel higiénico; de que al oponerse a las políticas norteamericanas había logrado su objetivo de “aislarnos del mundo” para perpetuarse en el poder; de que era “mala”; de que no permitía que hubiera vasos de plástico en la cadena Starbucks; de que sus políticas impedían la comercialización de tampones; de que había escondido dinero también en la tumba de su marido, incluso dentro mismo del sarcófago; de que mantenía a la gente en la pobreza para que la siguieran votando; de que entregaba subsidios sin control para la realización de cortometrajes intrascendentes a favoritos corruptos a quienes también cobraba una comisión; de que había llenado el CONICET de falsos científicos que se dedicaban, con plata de nuestro bolsillo, a estudiar la influencia de las revistas infantiles “Anteojito” y “Billiken”; de que había transformado las comisarías en “puertas giratorias” desde donde los criminales entraban y salían, porque esos delincuentes constituían su base electoral; de que el hecho de haber tenido un tumor maligno en el cerebro y no haber renunciado daba muestras de sus ambiciones mesiánicas; de que mató a Néstor Kirchner; de que obligó a pagar sueldos altos a los empleados para que los empresarios quebrasen; de que instauró más feriados no para procurar el bienestar general, sino para fomentar la vagancia; de que las demoras en los vuelos de Aerolíneas Argentinas tenían que ver no con el aumento desmedido de la demanda por el mejoramiento de las condiciones económicas, sino con la mala administración y el robo de repuestos de los aviones, de los cuales también cobraba coimas; de que era la culpable, junto con otros funcionarios, de una tragedia ferroviaria producida por haberse quedado dormido el conductor; de que permitía estudiar “con el dinero de todos” a bolivianos, peruanos, venezolanos y gente de otras nacionalidades como parte de un plan de invasión por parte de la izquierda internacional a costa del esfuerzo de los honestos; de que consumía comida “refinada” durante sus viajes al exterior; de que cada cuna del Plan Qunitas costaba entre veinte y cincuenta veces más de su valor real; de que cada computadora del Plan Conectar Igualdad se adquiría con sobreprecios obscenos y a la postre era vendida ilegalmente por los “negros de mierda”; de que el nivel de exceso que había generado en los “villeros” era tal que con la plata “de todos” éstos se compraban zapatillas y teléfonos celulares, pero seguían teniendo techo de chapa y paredes sin revocar; de que Cristina Fernández le había entregado las fronteras a China; de que impulsaba, organizaba y explotaba el narcotráfico internacional y muchos otros disparates.
El pico más alto de esta andanada se dio cuando Clarín, La Nación y en general el arco mediático hegemónico culparon a la entonces presidenta de haber mandado asesinar al fiscal Alberto Nisman, por medio de un comando cubano-venezolano-kurdo e iraní especialmente entrenado. La clase media, por aquellos días –enero de 2015- estaba tan voluntaria y absolutamente obturada en su capacidad de inteligir que incorporó sin crítica alguna la idea. Magnetto se encargó de confirmar estas alucinaciones, ordenando organizar una marcha en la que participaron jueces, fiscales y personal del gremio de los trabajadores del Poder Judicial. Quienes impartían Justicia, televisados por las cámaras del Grupo, marcharon en reclamo de… que se impartiera Justicia. Ninguno de los sugestionados advirtió esta sinrazón.
Mauricio Macri, finalmente, ganó las elecciones de 2015. La estrategia emocional le había ganado a la Batalla Cultural. Inmediatamente, el jefe del estudio de abogados que atiende los casos del Grupo Clarín fue designado Ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, el más alto tribunal del país. Otros jueces resultaron también contratados: entre ellos, Julián Ercolini, que lo sobreseyó en el año 2016 por la causa “Papel Prensa”. Decenas de tribunales consideraron como motivos suficientes para impulsar causas contra el kirchnerismo las “noticias” aparecidas en Clarín y las “investigaciones” venales llevadas a cabo por los periodistas pagados en los canales del Grupo.
Tanto Clarín como La Nación ocultaron –y continúan haciéndolo- las acciones delictivas de Mauricio Macri en el manejo empresarial del Estado; en especial, ocultaron y desinformaron respecto de las implicancias del affaire “Panama Papers”, de los desmanejos económicos y financieros llevados a cabo por el Estado, de los abusos policiales que generaron un muerto cada 22 horas durante cuatro años, de las políticas de reducción de gastos en educación, ciencia y salud; de las concesiones de exploración y explotación petrolera a empresas británicas en la Cuenca Occidental Malvinas; de la instalación de bases norteamericanas en las fronteras de todo el país; de la toma indiscriminada de deuda; de la fuga de dinero estatal hacia arcas privadas en entidades del exterior y en paraísos fiscales; de la entrega de recursos soberanos y del vaciamiento de los bancos públicos.
El Grupo Clarín, durante el macrismo, logró el control de la empresa Telecom a partir de su fusión con Cablevisión, empresa del grupo, con lo cual obtuvo el 33 % de su paquete accionario, operación que la Ley Federal de Medios prohibía.
Por lo demás, el “multimedios” es dueño o controlante, hoy, de periódicos -Clarín, Los Andes (Mendoza), MDZ (Mendoza), La Voz del Interior (Córdoba) y 9 publicaciones nacionales pertenecientes a AGEA S.A.-; de la editora de manuales escolares Tinta Fresca S.A.; de una editora de diarios que opera en el Litoral (Voz Activa S.A.); de las productoras de contenidos audiovisuales Artear S.A. (dueña de Canal 13, Canal 13 Satelital, TN, Ciudad Magazine, Canal Metro, Canal Volver, Quiero Música en mi Idioma, Canal (á) y América Sports), además de Pol-ka S.A., Patagonik Film, Bariloche TV, Telecor S.A., Canal 10 de Río Negro, Canal 9 Televida de Mendoza, Canal 7 de Bahía Blanca, Canal Rural Satelital, Auto Sports S.A. (emisora de “Carburando”), TyC Sports, TyC Sports Internacional; de las empresas de contenidos digitales Clawi S.A., Interwa S.A., Tecnología Digital S.A. y CMD S.A.; Direct TV S.A. y Radio Mitre (que repite en Córdoba y Mendoza). Es dueña, también, de más de 200 (DOSCIENTAS) empresas de televisión por cable en todo el país, tres canales de televisión en Paraguay (Grupo “Tigo”) y cinco emisoras de FM en Tucumán, Bahía Blanca, Bariloche y Santa Fe; además del 50 % de Papel Prensa S.A. Durante el macrismo, obtuvo un permiso de explotación de transmisiones por “streaming”. Bajo su influencia, se encarceló a los dueños de C5N, el único canal generador de discurso opositor a las políticas neoliberales de la Administración Macri.
Héctor Magnetto sobrevivió dos veces al cáncer
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martes, 31 de marzo de 2020
"Joaquín Aldeguer"
"Joaquín Aldeguer"
- Caricatura digital por Andrés Casciani (2020)
*No se pierdan los trabajos de este admirado colega, verdadero Maestro de la caricatura minimalista sintético-conceptual: https://www.facebook.com/joaquin.aldeguer
*Este posteo es una tardía respuesta a un "Caricature Exchange" en que Joaquín me retrató (año 2013):
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domingo, 29 de marzo de 2020
Luz Arremolina Lacroze
"Luz Arremolina Lacroze"
. Caricatura digital por Andrés Casciani (2020)
"¿Qué podría ser más excitante que enviar a mi amigo Jaime Stiusso a hacerle una visita al señorito Andrés Casciani, para ofrecerle una de esas propuestas "que no se pueden rechazar"? Nada como ser una darwinista Neoliberal y que tu foto de perfil sea creación de uno de los artistas visuales más potentes del país, populista, y que como cereza de la torta, pertenezca al staff de Revista Barcelona. Aprendan lo que es tener PODER, choritíteres y peronachirus".
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jueves, 19 de marzo de 2020
"20 años no es nada" - Revista Zero
"20 años no es nada - Un Gato en la Ciudad" caricatura digital de Cristina Fernández de Kirchner por Andrés Casciani para la sección de Roly Gimenez sobre los 20 años de Revista Zero y su contexto histórico nacional y provincial (Revista Zero, Mendoza, junio de 2019)
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martes, 17 de marzo de 2020
"La Batea: Peluson of Milk"
"La Batea" - Tapas de discos interpretadas por Andrés Casciani
"Peluson of Milk" (Luis Alberto Spinetta - 1991)
.Acrílico sobre lienzo / 33 x 33 cms / 2020
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jueves, 5 de marzo de 2020
"Prontuario de Gabinete": Margarita STOLBIZER
PRONTUARIO DE GABINETE
*Caricatura digital: Andrés Casciani (2020) / Texto: Eddy Whopper
Sección: "Partícipes Necesarios"
Hoy: Margarita Rosa STOLBIZER
En tu nombre florido se enuncia
Hoy por hoy el patriótico oficio
De prestar vocación de servicio
Al clarín que demanda: ¡Denuncia!
Oh, mentora del tribunalicio
Trajinar de cien mil imputados…
Bien sabemos que tú ya has ganado
Ayudando a ganar a Mauricio.
Justo Azote del mal kirchnerista:
A pesar del favor mediopelo
¡Mal pagado se encuentra tu celo!
Tu combate antirreeleccionista
Sin embargo ha tenido, Stolbizer
El vigor de una pila Energizer.
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domingo, 1 de marzo de 2020
"Prontuario de Gabinete": Juan José CAMPANELLA
PRONTUARIO DE GABINETE
*Caricatura digital: Andrés Casciani (2020) / Texto: Eddy Whopper
Sección "Partícipes Necesarios"
Hoy: Juan José CAMPANELLA
TOMA 1:
Nombre completo: Juan José Campanella
Fecha de Nacimiento: 19 de julio de 1959
TOMA 13:
Cuando Campanella recibió el Oscar a la Mejor Película en Idioma Extranjero que la Academia norteamericana decidió para “El Secreto de sus Ojos”, asumió una postura de falsa gracia genuflexa, de sonrisa frente a sus propios límites de versación en el inglés, de esfuerzo desmedido por congraciar al poderoso. “Oh, yeah, the countdown. Ammmm…”.
Por entonces, ya había sido nominada “El Hijo de la Novia”, un monumento telenovelístico de lograda intención “canto a la vida” bajo su dirección, que la clase media aplaudió y lloró; y a partir del cual comenzó a generar una línea de identificación y devoción con sus productos.
Entre ambas películas, dirigió “Luna de Avellaneda”, flor de fango que el mediopelo vivió con un ímpetu –mientras recuperaba su derecho a comer a través de “su propio esfuerzo” y de las políticas implementadas por Néstor Kirchner- asombrosamente cargado de furia contra las corporaciones y un sistema de agobio estatal que impedían que un humilde club de barrio continuara existiendo. Esa misma clase media, diez años más tarde, callaría frente a la verdadera desaparición de las entidades deportivas y sociales vecinales, generadas por el aumento y la dolarización de las tarifas de electricidad y gas, que decuplicaron los gastos fijos de esas instituciones. Campanella también calló.
TOMA 17:
No obstante esta vocación por comunicar simplezas impresionables, Juan José Campanella es uno de los personajes más lúcidos y prolijos de la cinematografía argentina. No sólo contribuyó a afianzar la “estética Pol-Ka” –dirigida al alma del clasemedia de manual- sino que, además, respondió con suma eficacia y dinero del establishment a la concepción “barata” del llamado “Nuevo Cine Argentino”, surgido a partir de “Pizza, Birra, Faso” con la necesidad de expresar más al menor costo.
La impronta campanellista guarda ciertas afinidades y coherencias con la línea comunicacional que exalta los esplendores de los supermercados y las propagandas bancarias de créditos para el asalariado. Desde ese mangrullo, Juan José es un caballo que paga dos pesos a la hora de conquistar el deseo y zarandear la estantería anímica de los viejos aficionados a las tiendas de “Todo por Dos Pesos”.
Por lo demás, es un profesional que ha descollado en el ámbito televisivo; especialmente en Estados Unidos, donde tuvo a su cargo –entre muchísimos capítulos de otras series- la dirección de cinco episodios de “Doctor House” y diecisiete de “La Ley y el Orden”.
El aclamado director sabe qué hacer cuando el presupuesto es cuantioso.
TOMA 22:
La primera mandataria había tenido la deferencia de invitarlo a su despacho en ocasión de la recepción del Oscar. Campanella fue, sonrió y se dejó fotografiar. Incluso, parte de su ensalada tibia de arquetipos vendibles –a la que salva la excelsa actuación del también macrista Guillermo Francella- fue pagada con fondos públicos. Sin embargo, tales exhibidas capacidades que exceden la media condujeron a sus contratantes del poder real a sugerirle la formulación de críticas de impacto a la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner, con el fin de captar el criterio del mediopelo. Campanella parece haber aceptado.
“Todo lo malo, inmoral o falto de ética, cuando lo ejerce el estado es doble falta”, declaró tibiamente en febrero de 2013, en pleno inicio de la campaña de sugestión emocional colectiva que daría sus frutos electorales en 2015.
Un año después agregaría, ya más sostenido por la andanada catódica, en un programa de Canal 13 y en plena campaña de sugestión emocional colectiva:: "No importa que te llenés la boca con grandes políticas, con grandes palabras, con grandes discursos, con los que yo estoy de acuerdo, pero el problema es que no los creo ya. Allí, según diversos medios periodísticos, “admitió que evita ver a la jefa de Estado por cadena nacional porque le parece ‘frustrante’ y a veces… ¡le impide dormir!” (los signos de admiración no figuran en el original).
Luego de recibir el premio Goya por su película “Metegol”, confesó ante la prensa que “Hay una bola de violencia emocional, estoy empezando a tener miedo y me está asustando. A mí me da mucho miedo en el futuro, porque están en un momento declinante, pero siento que en vez de hacer como se hace en la vejez, como es la sabiduría, se aferran a lo poco que tienen y redoblan la apuesta". Un año después, confirmaría esta sensación pública en un tweet que tuvo que eliminar por sugerencia de sus abogados: “Nos gastan con el 'Ah, le tienen miedo'. ¡Obvio! Se robó un PBI, nos llenó de paco y se cargó un fiscal. Hasta Terminator le tendría miedo".
Por la misma época, sus pagadores le ordenaron incursionar en la filatelia kirchnerista. En su cuenta de Twitter, publicó: "La ‘década ganada’: al que inventó ese slogan imbécil tendrían que echarlo, pero ellos van y hacen estampillas. La década sloganeada".
A pocos días de las elecciones de 2015, Campanella denunció frente a las cámaras de los medios hegemónicos que el gobierno de Cristina Fernández “nos deja un fiscal muerto, una grieta, familias que ya no se juntan por pensar diferente, más pobreza, deterioro en la educación y un retroceso en la democracia", sin explicar cómo ni por qué. La clase media, fuera del eje de la racionalidad y absolutamente bombardeada por el poder real –que buscaba nuevamente someterla- observaba, sin embargo, e incorporaba.
Su red social cada vez interpelaba más a la debilidad estructural de su público: “¿Vos te hacés cargo de los pobres escondidos? ¿De los muertos de Once (…)? No sos ingenuo. Sos cómplice”.
A pesar de publicitarse en un lugar neutral –como más aprecia el mediocre de a pie- y postular su adhesión a la candidatura de Margarita Stolbizer, en aquellas vísperas dijo que “Solo hay dos melodías, Kirchnerismo y Cambiemos. Todo lo demás es ruido. Votá en 1era. como si fuera balotaje. O puede no haberlo”. A la vez, en el programa “La Cornisa” de Luis Majul, sembró la duda razonable a sus sugestionados, como aporte a la confusión y excitación del alma de los apocados: “Creo que, con Daniel Scioli, no sabemos quién va a gobernar. Tienen que decirnos si la elección es Macri-Scioli, o Macri-Cristina”.
Hay mucho más: muchísimo más. Basta tener tiempo y paciencia e ingresar a su cuenta de Twitter y a las noticias de la época, para advertir su participación en la entrada de la locura en la vida de todas las personas de bien. Campanella fue promotor central de la exaltación de esa insania mediática, en su carácter de hablante a quien invisiblemente los dueños de la Argentina, y luego explícita y grotescamente los manipulados aspiracionales, habían dotado de competencia y garantía de validez argumental de sus opiniones, como a muchos otros perversos.
La locura llegaba, enfocada también por el visor de Campanella, para quedarse por largos años.
TOMA 50:
Cuando faltó el pan en Argentina, luego del advenimiento del Macrismo y la implantación del mismo modelo de extracción financiera que había provocado las crisis de 1981, 1989 y 2001, Campanella fue un público defensor de las políticas neoliberales implementadas por Mauricio Macri y su entorno de CEOs.
No sólo eso. También apoyó las prácticas antidemocráticas desplegadas por el Partido Judicial para perseguir a funcionarios del kirchnerismo. En una entrevista que en la radio oficial Mitre le hiciera la periodista adicta Cristina Pérez, dijo respecto de la llamada “Causa de las Fotocopias de los Cuadernos”: “Si estos cuadernos aparecían hace tres años, hubieran sido noticia durante una semana únicamente. Y pasaba desapercibido (…). Sabemos que los cuadernos no eran elemento probatorio, pero sirvió para probarlo todo porque creo que estos muchachos que se están presentando, y que fueron impunes toda la vida, estarán bien asesorados por abogados muy caros que les dicen que se presenten porque les conviene”. A la vez, aseguraba: “Si todo sigue así, lo votaré de nuevo en el 2019, más convencido aún que en el 2015. Le pongo mucha prioridad a este tema de la corrupción”.
Y en 2019, publicó junto con otros “intelectuales y personalidades de la cultura” un opúsculo titulado “Por qué votamos Juntos por el Cambio”, en el que mintió que “el gobierno de Mauricio Macri respetó la división de poderes y se abstuvo de utilizar las herramientas del Estado para fines partidarios”; expresó sin conexión con la verdad que hasta el 2015 el país estaba “devastado” (como le gustaba considerar al mediopelo); aseguró falsamente que “Argentina era un país marginal cuyos vínculos más sólidos privilegiaban a la Venezuela de Nicolás Maduro, a Irán y a otros Estados condenados por la comunidad internacional por complicidades con el terrorismo y por violaciones a los Derechos Humanos”; faltó a la verdad fantaseando que durante el gobierno de Macri se verificó un “aumento de las transferencias automáticas a las provincias, con el respeto al mandato de la ley y de los fallos judiciales”; engañó a la población al afirmar que, bajo la forma macrista de administrar, “el trabajo coordinado entre Nación y provincias no se basa en presiones políticas extorsivas o conveniencias coyunturales”; y concluyó asegurando con conciencia de estar mintiendo que la política macrista “apunta al desarrollo integral de la Nación”.
TOMA 72:
La sorpresa que conmovió la entereza espiritual de los partidarios emocionales del macrismo fue la derrota de Cambiemos en las PASO de agosto de 2019.
En ese trance, el cineasta explotó. Descontextuando los planos históricos, advirtió que “Toda mi vida la puedo enmarcar en lo que fueron internas del peronismo. La Triple A y los Montoneros, Vandor y los otros, realmente son siempre con mucha violencia y es una cosa que puede ser desastrosa”. Respecto del triunfo de la fórmula Fernández – Fernández, dijo: “Sabemos que esto es un matrimonio de conveniencia y hay dos posibilidades. O que realmente la que gobierne sea Cristina y Alberto se someta a sus deseos, o que se arme un despelote ahí adentro por la lucha de poderes que vamos a sufrir todos”.
Entre agosto y octubre de 2019, convocó a marchas y se esforzó por evidenciar que el país iba a “volver al pasado”. Le habló a los “indecisos que dieron vuelta su voto”, a quienes definió como “aquellos que piensen igual que nosotros en cuanto a la catadura moral de esta gente e igual los vote”. Anunció la instauración de un nuevo estado de violencia estatal y de una nueva tiranía en la que no se permitiría el disenso. Fue fiscal de Cambiemos en todos los comicios y difundió sus fotografías en la mesa, en tiempo real.
No alcanzó: el Frente de Todos venció en las elecciones generales del 27 de octubre de 2019, sin necesidad de ballotage
TOMA 97 - FINALE:
En una entrevista a un medio chileno, Juan José Campanella confesó: “Estoy podrido de la modernidad, de películas que no emocionan, que no te hacen reír ni llorar. Hay como una tendencia a la medianía para pasar el rato”.
Lo cierto es que, fiel a su militancia neoliberal, el director ha sido un efectista de la emoción, que ha matizado sus producciones con el mismo cotillón protocultural que la clase media en general consumía antes de quedar su criterio exterminado del todo, precisamente por obra de hacedores protoculturales como Campanella.
No se descarta que, por tal motivo, el macrismo lo haya convocado para sus teatralizaciones y puestas en escena, como ha hecho con la totalidad de sus perpetradores.
Por ese devenir de farsas y contrafarsas, por su apoyo público al macrismo en carácter de referente intelectual de un programa dirigido a la destrucción del acceso a la alimentación y a la cultura, por la estructuración voluntaria de espacios de legitimación de la crítica infundada, por contribuir a la banalización de la crueldad, por difundir el desiderata neoliberal haciendo pasar esas propagaciones dañosas como manifestaciones inocuas del ejercicio de la libertad de expresión; por ser impulsor ideológico de un orden de exclusión y por haber colaborado activamente en la instalación, sostén y vocación de perpetuación del sistema de exterminio implantado por el macrismo y sus adherentes, Juan José Campanella es partícipe necesario en este Prontuario de Gabinete, galería de responsables del régimen político-económico-institucional más moralmente repudiable en lo que va del siglo, y uno de los más dañosos y despreocupados por la dignidad intrínseca del hombre en toda la historia nacional.
*Galería y textos completos: https://prontuariodegabinete.blogspot.com/
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